La mayoría de los efectos secundarios notificados son leves y temporales (por ejemplo, fatiga, fiebre baja o dolor local).
Entre los riesgos menos comunes, pero posibles, se incluyen:
- Cambios transitorios en la presión arterial, dolor de cabeza o mareos durante la infusión.
- Náuseas leves o escalofríos
- Inflamación o infección local en el lugar de la vía intravenosa.
- Reacciones inmunitarias o tromboembólicas poco frecuentes (extremadamente infrecuentes con las prácticas de seguridad actuales).
Si se realiza una administración intratecal, existen riesgos específicos adicionales, entre los que se incluyen:
- Dolor de cabeza o dolor de espalda después del procedimiento
- Náuseas, vómitos o fiebre transitoria.
- Hemorragia local o fuga de líquido cefalorraquídeo.
- Irritación meníngea o, en raras ocasiones, infección
Las infusiones intratecales solo se realizan cuando están médicamente justificadas y bajo supervisión anestesiológica en un entorno estéril totalmente equipado.
Todos los procedimientos se llevan a cabo bajo supervisión médica continua, con asistencia de emergencia disponible en el lugar.